Skip to content

Cáncer de tiroides: síntomas y tratamientos

cancer de tiroides

Cáncer de tiroides: síntomas y tratamientos

El cáncer de tiroides únicamente lo puede diagnosticar un médico oncólogo, es peligroso hacer un autodiagnóstico.

La tiroides es una glándula endócrina conformada por un estroma conjuntiva y tejido propio, cubierta por músculos infrahioideos; está formada por dos lóbulos con la apariencia de una mariposa. Tiene un color gris, y su peso varía de 25 a 30 gramos en el adulto. Produce hormonas y se encuentra arriba de la clavícula, a la altura de las vértebras C5 y T1. Las venas tiroideas superiores, medias e inferiores se encargan de drenar la tiroides y desembocan en las venas yugulares internas. Es controlada por la glándula pituitaria y el hipotálamo. Su principal función es regular el metabolismo y la sensibilidad de otras hormonas dentro del cuerpo.  

Esta glándula se encarga de regular el crecimiento basal y puede afectar el crecimiento así como la función de otros sistemas del cuerpo, debido a que ayuda a la producción de tiroxina y triyodotironina en caso de producirse en forma inversa. La escasez de yodo afecta la producción de tiroxina y puede generar el crecimiento de la tiroides, lo cual afecta el metabolismo, crecimiento y desarrollo de la persona. El yodo es de suma importancia para la producción de tiroxina en el cuerpo, la cual es necesaria para mantener un nivel normal de tasa metabólica nasal y así controlar la producción de energía en el cuerpo. La tiroxina genera el crecimiento y desarrollo de los tejidos así como su proporción y forma, generado por la hormona del crecimiento.

El cáncer es, principalmente, causado por cambios en la organización de las cadenas de ADN que afectan principalmente a los genes. Estos cambios afectan los proto-oncogenes, genes supresores de tumores y genes reparadores de ADN, los cuales serían los causantes de cáncer.

El cáncer de tiroides aparece como un tumor maligno que crece dentro de esta glándula. Este tipo de cáncer, por lo general, se detecta a tiempo y puede ser tratado, aunque es común que reaparezca después de unos años.

Existen varios tipos de cáncer de tiroides, estos son:

Carcinoma anaplástico o cáncer de células grandes y fusiformes; es un tipo de cáncer invasivo, crece de manera rápida y es común que aparezca en personas mayores de 60 años. Las mujeres son más propensas a desarrollar este tipo de cáncer.

Tumor folicular; relacionado con el déficit de yodo. Los tipos histológicos de carcinoma folicular pueden ser mínimamente invasivo no angioinvasivo, mínimamente invasivo angioinvasivo, carcinoma de células de Hürthle, carcinoma insular o probablemente diferenciado y carcinoma variante de células claras.

Este tipo de tumor tiene una menor tendencia a la extensión linfática.

Se recomienda la cirugía tiroidectomía total, mínimamente invasiva, y se puede realizar la hemitiroidectomía para su tratamiento.

Una variante del tumor folicular es el carcinoma de células de Hürthle u oncocíticas, el cual presenta una mayor tasa de diseminación metastásica y multicentricidad; se presenta en un 25% de los casos en el ganglionar cervical y se propaga hacia otros órganos. No es recomendable la ablación con radioyodo, ya que es un tumor poco captante de yodo y este tratamiento sería menos efectivo.

Otra variante es la insular, localizada en el seno de un bocio multinodular, caracterizada por un comportamiento y morfología intermedios entre carcinoma anaplástico y carcinomas diferenciados. Se presentan, frecuentemente, las metástasis ganglionares, óseas y pulmonares al recibir el diagnóstico.

El carcinoma variante de células claras es la variante más agresiva, pero no tan frecuente. Se presenta como el cambio en las células foliculares con cambios metaplásticos y formación mitocondrial de vesículas intracitoplasmáticas, acumulación de glucónego, grasa y depósitos de tiroglobulina. El tratamiento quirúrgico debe ser más agresivo.

Carcioma medular; se empieza a formar en las células llamadas “C”, liberando calcitonina. Es una hormona peptídica lineal que interviene en la regulación del metabolismo, reduce la concentración de calcio de la sangre y la aumenta en la orina.  

Carcioma papilar; es el tipo más común, puede aparecer a cualquier edad, crece lentamente y se extiende a los ganglios linfáticos del cuello.

Los principales síntomas del cáncer de tiroides son:

  • Problemas para tragar
  • La voz se hace más ronca
  • Aparición de protuberancias en el cuello o papada
  • Dolor de oído o cuello
  • Tos no relacionada con alguna enfermedad de pulmones o garganta

Las causas frecuentes del cáncer de tiroides son:

  • Niveles elevados de TSH, los que desarrollan carciomas a partir de bocios.
  • Exposición a rayos X, este tipo de cáncer puede aparecer 40 años después de la exposición.
  • Por herencia.
  • Tiroiditis de Hashimoto; es una reacción del sistema inmunológico que afecta la glándula tiroides, generando hipotiroidismo.
  • Antecedentes familiares de cáncer de tiroides.
  • Nódulo reciente, de crecimiento indoloro y rápido.
  • Ronquera o parálisis de las cuerdas vocales.

Dependiendo de la etapa en la que se encuentre el cáncer de tiroides, será necesario contar con especialistas durante el proceso, los cuales pueden ser:

  • Endocrinólogo
  • Cirujano
  • Oncólogo especialista en radioterapia
  • Oncólogo clínico

Es importante seguir las instrucciones del médico especialista para llevar el mejor tratamiento contra el cáncer de tiroides. Algunas opciones para el tratamiento de este tipo de cáncer son:

Cirugía: sólo se remueve el lóbulo cancerígeno, mejor conocido como lobectomía; la tiroides completa, llamado tirodectomía. El tamaño del tumor indica el procedimiento a seguir. En cánceres pequeños se realiza una lobectomía, mientras que, cuando el cáncer se encuentra en los ganglios linfáticos del cuello (mejor conocida como metástasis a los ganglios linfáticos), se remueven en la cirugía inicial o en una posterior, en caso de ser detectados posteriormente.

  • Quimioterapia
  • Terapia dirigida
  • Terapia de hormona tiroidea

Tratamiento con yodo radioactivo o terapia con I-131; destruye los restos tiroideos que pueden quedar en el lecho tiroideo, facilita el seguimiento de tiroglulina y disminuye las recidivas. Elimina el tejido tiroideo normal restante después de la cirugía y destruye el tejido canceroso residual.

Es común que se combinen más de dos de estas opciones para el tratamiento, el cuál debe enfocarse en aliviar los síntomas al respirar y tragar, ya que estas funciones pueden complicarse con el cáncer de tiroides. Este tipo de cáncer puede no desaparecer por completo. Es así que se recomienda continuar con quimioterapia, radioterapia o algunos tratamientos recomendados por su oncólogo.

Aún no hay comentarios, ¡añada su voz abajo!


Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *